El Suceso de Matoneo
El niño habla frente a la autoridad que es la profe, y de
alguna forma acusa a la pandilla que había golpeado a su amiguita de 9 años.
Los abusones lo golpean al pequeño Alexander también en la escuela, el lunes, y falleció el
lunes siguiente, cerca de la media noche.
Que si lo mató la golpiza? Que ya hay
gente que dice que no, incluida Medicina Legal (médicos gubernamentales que
ostentan la Última Palabra.)
Al parecer la golpiza se produce después que el niño se
atreve a decir la verdad ante la autoridad, la verdad sobre el maltrato a una
compañera de clase, a una niña. Cabe resaltar esto, porque en el centro de todo
hay entre otros una cuestión de género.
El pequeño Alexander, un buen estudiante, ya se habla de
como era bueno para las matemáticas.
El Ambiente del Matoneo
Los relatos hablan del arrepentimiento de los niños que
habrían agredido al pequeño Alexander, hablan de que el propósito no era
matarlo. Distintos sectores de la sociedad quieren poner el énfasis en que la muerte
de Alexander no fue causada (directamente) por la golpiza. Esto lo entiendo
como algo que va más allá de la aceptación de las formas de poder de hecho;
desde una disputa técnica sobre la muerte de un niño se desvía la mirada que
puede posarse en los tremendos efectos del matoneo. Además de que como sociedad
hemos permitido la instauración de poderes mafiosos en nuestros más íntimos
pliegues, queremos tapar el sol con un dedo, mostrando que al niño no lo mató
la golpiza. Ciertamente fueron varios los asesinos del pequeño Alexander.
Primero fue golpeado, después operaron en él los patrones malsanos de conducta
que le impidieron quejarse, decir que le habían pegado para recibir atención
oportuna desde los diferentes ángulos. Luego cuando estuvo en el sistema médico
la fragmentación del mismo hizo que los profesionales de la salud no vieran la
gravedad de la situación. Todavía después la precariedad social en la que vivía
el niño hace que no le practiquen los exámenes del caso. Por último muere muy a
la colombiana; aporreado desde el lunes, el despliegue científico y tecnológico
se realiza apenas el domingo, ante un niño moribundo.
El Matoneo
El matoneo es un juego perverso de dominio-sumisión que se
prolonga en el tiempo y toma por objeto de la agresión a alguien que carece de
la situación apropiada para defenderse. Es un daño terrible para los ambientes
escolares en tanto que contempla una degradación de doble alcance, que
pervierte el ambiente de socialización escolar. Se degrada de un lado la
victima que es sometida a múltiples vejámenes que desembocan en deterioro
psicológico. Los victimarios por su
parte se deterioran también, pues a través de las diferentes acciones de
violencia que emprenden de forma injustificada y desmedida contra sus iguales,
su propia moralidad se ve terriblemente degradada, y la mirada que tienen sobre
sí mismos se sintoniza con esta degradación moral.
De una forma más indirecta, pero no menos perniciosa el
observador de este juego perverso se ve degradado también, su capacidad para
incidir en el juego social se ve comprometida, su confianza para actuar es
maltratada. Para no ser un sapo, el observador deviene cómplice pasivo del
matoneo.
Quizá cabe revisar el apartado del bullying que contempla
las consecuencias para la victima, y poner al lado de las muchas creencias
irracionales, del rechazo a la escuela, del suicidio en casos “extremos”, poner
que una de las consecuencias para la victima del matoneo (al menos en el Valle
de Aburrá) es la muerte.
Paz para los involucrados en este penoso
episodio. Descansa, pequeño Alex.
